Sobre el autor

Sobre el autor

En uno de mis cuentos favoritos de “Las mil y una noches” el viejo sabio griego Danial, sintiendo que su muerte se acerca, medita acerca de cuales de los incontables conocimientos que ha ido recopilado en una vasta enciclopedia pueden ser los más valiosos, y así transmitírselos a su hijo Hassib como legado. Danial considera que el saber es su mayor riqueza, y probablemente no viva lo suficiente para poder educar a Hassib.

Con esa misión, el sabio realiza sucesivas versiones -cada vez más reducidas- de su enciclopedia, tratando en cada nuevo intento de sintetizar lo más importante. Finalmente consiguió resumirlo todo en una una hoja, un trozo de papel que dobló y entregó a su esposa disponiendo que se lo entregasen a Hassib para que lo leyese en cuanto pudiera hacerlo por sí mismo.

Probablemente este siglo en que vivimos sea el más complejo para los que disfrutamos tratando de seguir los avances del hombre en ciencia y tecnología, gracias las innumerables fuentes de divulgación, accesibles en una amplia variedad de formatos. Es realmente sencillo perderse en una maraña de conocimientos hipervinculados, que van aglomerándose de forma desordenada y amorfa hasta formar una criatura infinitamente más compleja que la enciclopedia que realizó Danial. Resulta por tanto más necesario que nunca esforzarse en diferenciar aquello que consideramos importante de lo superfluo y no dispersarse en exceso.

Cuando años después Hassib leyó el papel encontró una sola frase, la shahāda, que constituye el primer pilar del Islam y que susurran los musulmanes a sus recién nacidos para que sea lo primero que escuchen: “No hay más dios que Alá, y Mahoma es su profeta”.

Supongo que nuestro sabio, abrumado por el colosal conocimiento que había adquirido, consideró que lo único que nunca debemos olvidar y que nos hace realmente grandes – y al mismo tiempo pequeños – es que tan sólo somos hombres. Una verdad que cada uno formula como le parece más correcto, y que determinará nuestra forma de entender el mundo y relacionarnos con las personas que habitamos en él.

En definitiva, esta bitácora es un registro de algunos asuntos que van llamando mi atención, un rincón donde guardar mis reflexiones. Lo he creado con la intención de construir un mosaico a partir de mis inquietudes, volcadas en cada entrada como pequeñas teselas, de forma que al final, aquello que me resulta interesante me sirva para reconocer lo que considero importante, como Danial trató de hacer a partir de su entendimiento del mundo en que vivía.

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