Un fin legítimo

Publicado por Antonio Montoto en

Este año desde “La Liga” nos han bombardeado con contenidos pagados en la portada de los principales medios digitales, bajo el lema “No es fútbol, es La Liga”.  

Supongo que esta campaña de divulgación trata de exponer las bondades filantrópicas de esta organización, mostrando su total compromiso con la Sociedad y el Deporte, al mismo tiempo que ilumina a todos los que durante años hemos ignorado torpemente su papel para simplemente disfrutar viendo un partido de fútbol.  

Sin embargo, recientemente se ha conocido la multa de 250.000 € que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha impuesto a La Liga en relación al uso inapropiado que su aplicación móvil hace de los micrófonos del teléfono, en el terminal de nada menos que ¡50.000 usuarios!

Esto me recuerda mucho a ese episodio de los Simpson en el que descubren que la liga de baseball espía a todos y mandan a una de sus estrellas para calmar a los ciudadanos: “¡Qué prefieren, reclamar por su derechos…  o verme batear!” Los Simpson vuelven a anticiparse a la realidad.

Desde la entidad argumentan que no se trata de escuchar indiscriminadamente a los usuarios, sino de forma procesada a través de un algoritmo que analiza el sonido y detecta las retransmisiones de partidos, lo que coordinan con la señal GPS del teléfono (que por supuesto se triangula con otros teléfonos que tienen la App) y así poder localizar establecimientos en los que podría estar retransmitiéndose el fútbol sin pagar los derechos pertinentes.

“Esta tecnología se implementó para alcanzar un fin legítimo, que es cumplir con la obligación de LaLiga de velar por la preservación de las condiciones de comercialización y explotación de los derechos audiovisuales”. dicen de forma literal en su comunicado de explicación, sin ningún atisbo de duda o arrepentimiento.

El fin legítimo es por tanto evitar que les roben, aunque para ello conviertan a los usuarios en delatores de ellos mismos o de su prójimo, los cuales por cierto no han firmado ninguna autorización para que le graben, y que seguramente en algún caso no sean otros que sus padres, hermanos, amigos, vecinos…

Siguiendo esta lógica maquiavélica, la SGAE puede instalarnos una aplicación para vigilar que los locales no ponen música sin pagar derechos , las empresas de seguros monitorizar que tenemos hábitos saludables…. incluso sería altamente beneficioso para la economía utilizar una aplicación de productividad que detecte si nuestros compañeros se exceden hablando durante su horario laboral de Rafa Nadal, Juego de Tronos o cualquier otro asunto que pueda encajar en un sofisticado y aséptico algoritmo de detección de perezosos con frases clave como “Dracarys” o “¿Cuántos trofeos lleva?”

Lo que está claro es que todos los interesados se están relamiendo al ver lo económico y rentable que resultaría aplicarlo, y encima sin consecuencias penales para los que decidan llevarlo a cabo.   

El significado último del lema “No es fútbol, es La Liga” me ha quedado ahora mucho más claro.

Y si alguien se espera mucha presión mediática, que pierda toda esperanza. Mientras sus expertos en posicionamiento estarán tratando en este momento de minimizar su presencia en los buscadores y feeds de noticias, todavía pueden jugar a comprobar en los principales periódicos qué noticia aparece primero: Los detalles y repercusiones de esta sanción… o el contenido patrocinado del día: “Test para ver si eres un experto en La Liga” (por cierto, no creo que este tema caiga en el examen).

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